Consolidando los esfuerzos de la biofortificación en Guatemala

¿Por qué trabajamos Biofortificación?

Millones de guatemaltecos necesitan una mejor nutrición. Según la Encuesta Nacional de Salud Materno Infantil (ENSMI 2014/2015) posee 45.8% de desnutrición crónica en niños y niñas menores a 5 años, 3.6% de desnutrición aguda, 0.9% de desnutrición global, y 25% en prevalencia de anemia.

La fortificación de alimentos y la suplementación son estrategias para corregir o prevenir los aportes inadecuados de nutrientes en la dieta de la mayoría de la población. Ambas forman estrategias para combatir la desnutrición de las poblaciones donde se realizan. La biofortificación como tal, es también una estrategia que busca llegar las áreas más rurales donde la fortificación y la suplementación no pueden llegar, y donde la mayoría de la población basa su dieta en alimentos que ellos mismos cosechan o de primera necesidad (Ver sección de Preguntas Frecuentes: No. 9 ¿Es la biofortificación la panacea para mejorar la nutrición?)

Por ejemplo, un guatemalteco en promedio básicamente consume 58 gramos de frijol y 423 gramos de maíz al día (MAGA/ICT/JICA, 2010). Mediante estudios realizados para verificar la complementariedad nutricional de una dieta alimentaria basada en maíz y frijol, se llegó a la conclusión que la mejor manera en que las proteínas de los frijoles complementan las proteínas del maíz es en una proporción de 30 partes de frijoles por 70 partes de maíz (FAO, s.f.). Sin embargo, en Guatemala la dieta está basada en una proporción de 90 partes de maíz por 10 partes de frijol, la cual resulta limitante en la calidad proteínica (Gómez-Brenes, Elías y Bressani, 1972).

Por medio de semillas biofortificadas, buscamos cambiar el futuro de esos millones de guatemaltecos. Los proyectos para el desarrollo de cultivares biofortificados en Guatemala son realizados por el Instituto de Ciencia y Tecnología Agrícola -ICTA-, y actualmente se han logrado buenos resultados con maíz de alta calidad de proteínas, frijol con alto contenido de hierro, y camote con alto contenido en betacaroteno o provitamina A, los cuales se busca masificar y que más guatemalteco tengan acceso y puedan consumirlos.

Al pasar los años, nos dimos cuenta que en Guatemala existen muchas iniciativas dedicadas a combatir la desnutrición, pero la gran mayoría se encuentran trabajando aisladamente. Por lo que teníamos la necesidad de contar con un espacio para compartir nuestros esfuerzos e integrar a nuestras estrategias la biofortificación.

Es así como el 12 de agosto de 2015, se crea oficialmente la Plataforma BioFORT como una red integrada por instituciones de cooperación e investigación nacionales e internacionales, públicas o privadas que creamos el espacio para el diálogo, coordinación y focalización de iniciativas conjuntas dirigidas al desarrollo y utilización de los cultivos biofortificados en las familias guatemaltecos. En la Plataforma BioFORT creemos que la biofortificación, no transgénicos, es una estrategia promisoria sostenible para contrarrestar la desnutrición, sin cambiar los patrones alimenticios de los guatemaltecos y siendo una estrategia complementaria para iniciativas que ya existen, tales como la fortificación y la suplementación.

Creemos que una forma de combatir la desnutrición en cualquiera de sus formas es a través de la unión de esfuerzos y fortalezas multisectoriales utilizando la biofortificación como una estrategia de acción. Biofortificados en Guatemala